Niños independientes
Marzo 21, 2007
Desde que me he adentrado en el mundo de la maternidad intercambio información con otras madres; quejas, inquietudes, consejos, buceo en la red, etc. y compruebo que mucha información se transmite de boca a boca, pero no queda reflejada en ningún sitio. Navegando por los foros me encuentro a una madre solicitando ayuda “tengo a un bebe de 3 meses y no sé cuando ponerlo en su habitación”. Acaba prácticamente de nacer y ya está pensando en alejarlo de la habitación. En muchos casos la decisión de dormir al bebe en “su cuarto” -con el objeto de guiarle en su camino de independencia- provoca una situación familiar conflictiva y comienza el capítulo del llanto. Para enseñarle a que debe “aprender” a dormir solo -se ha instaurado desgraciadamente en nuestra sociedad- el método Estivill. Un adiestramiento aplicado por muchos padres para que el niño se duerma (¿?). Es decir, hay que dejar al niño que sufra llorando, eso sí, con intervalos de tiempo y además acompañado por su muñeco, llamado Pepito -según Estivill-. Recomienda “(…) Poner a dormir al niño, separarnos de él una distancia prudencial y sin tocarlo desearle buenas noches, con un discurso que dure aproximadamente 30 segundos.(…)” Esto es: No toque Vd. a su hijo, no vaya a ser que convierta en la niña del exorcista. Luego comente en su discurso, por ejemplo las noticias de economía del día, o cómo va el índice Dow Jones, o quizá las consecuencias del cambio climático.
También el libro indica “(…)Inicialmente el bebé no dejará de llorar, pero en la mayoría de los casos después de acudir unas cuantas veces -a veces 2, otras 3, otras más-, finalmente el niño deja de llorar. (…)” La psicóloga Rosa Jové rebate seriamente este procedimiento -basado en el método Ferber - en su libro “Dormir sin lágrimas”, aduciendo que “(…) aplicar estos métodos provocan un shock emocional y que conlleva secuelas importantes a corto, medio y largo plazo. Los niños demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie les responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidad de shock (…)”.Jové, aboga por el ejercicio de observación de los hijos en el número de horas de sueño o el de despertares o la práctica del colecho. Quizá socialmente no esté “bien visto” que el bebé duerma en la misma habitación de los padres. El comentario más generalizado es que el bebé puede acostumbrarse. Y quizá como no se le cambie de habitación de inmediato, puede correr el peligro de que el niño se instale hasta los 15 años -aunque hoy en día las estadísticas indican que los jóvenes no se van de casa hasta los 35 años-. Menudo panorama. Sin embargo, se ha constatado que aquellos bebés que han dormido con sus padres presentan una mayor independencia y seguridad en sí mismos.
Más información: http://www.dormirsinllorar.com/
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